DESDE EL PACÍFICO


Francis Pisani  - 20 de Julio de 2000

La inteligencia de la Web

Cuando los dirigentes de Google, uno de los motores de búsqueda más poderosos del momento, anunciaron que habían indexado el contenido de 560 millones de páginas y que tenían un índice de otras 500 millones, uno podía preguntarse si por fin estábamos frente a una técnica capaz de cubrir la totalidad de la red. Pero no, todavía están lejos de conseguirlo.

A principios de julio había en la red 2.000 millones según un estudio de Cyveillance (www.cyveillance.com). Siete millones de páginas se suman a la red cada día. En abril próximo habrá 4.000 millones de páginas.

"Conforme crece Internet, crece también la 'brecha de conocimiento' entre lo que saben y lo que no saben las compañías", dijo Wolfgang Tolle, vicepresidente de Cyvelliance. El comentario estaba destinado a convencer a sus clientes sobre la utilidad de los servicios de la compañía. Pero da pie a otras reflexiones: basta mirar estas revelaciones "cuantitativas" desde el ángulo de las revoluciones "cualitativas" que están produciéndose. Pasamos lentamente de la época en que internet permite hacer cosas sensacionales a una nueva, en la que la red hará maravillas por sí sola.

En la red hay tantos datos brutos que se vuelve difícil encontrar información relevante. Pero los informáticos ya están trabajando en algo que consideran el cerebro global, una red tan sofisticada que empieza a ser inteligente.

Es difícil encontrar a un investigador de las TIC que considere que un cerebro global es imposible. Algunos piensan que podría hacerse realidad dentro de unos cinco años. El New Scientist muestra cómo el esfuerzo de computación distribuida, que echa mano del poder de varias computadoras, a la vez puede dar resultados extraordinarios si se aplica a la red global.

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Llegamos así a la flexibilidad en función del cliente y de ahí a la posibilidad de la inteligencia. ¿A partir de cuándo debemos empezar a temer la inteligencia autónoma e incontrolable de la red? La posibilidad de un cerebro global conduce al problema de quienes no tienen acceso a esta extraordinaria fuente de información, de conocimiento y -pronto- de inteligencia; porque en el 2004 sólo el 10% de la población mundial tendrá Internet.